El proceso de monitoreo tiene por finalidad hacer un seguimiento en tiempo real de los mercados supervisados con el fin de identificar hechos o conductas que puedan afectar la transparencia y la adecuada formación de precios.
Igualmente, durante este proceso los funcionarios encargados del mismo reciben llamadas de los autorregulados sobre operaciones cuyos precios o tasas consideran fuera de mercado y tienen la posibilidad de llamar a los autorregulados para solicitar información sobre operaciones inusuales.
Por su parte, el proceso de vigilancia, el cual se realiza después del cierre de los mercados supervisados, tiene por objetivo identificar operaciones o prácticas irregulares.
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